estas a punto de pasar caminado a su lado, ella sabe que lo haces a drede, sin embargo su indiferencia es capaz de matar cualquier sospecha... la luna sera indiscreta de lo que planeas hacer bajo ella, pero se inmuta para ser testigo casual de otra noche de fuegos artificiales y cantos corales... la calle luce tan triste como siempre, pero ella hace que las luces de los faroles iluminen solo aquello que deseas haciéndolo mas bello a cada paso... ya no hay caminos embarrados tras tantos días de lluvia, el sol hizo un buen trabajo para allanar el sendero que han de seguir tus pasos hasta su encuentro... las dudas surgen como todos los días, la inseguridad de ser parte del rechazo universal al que te has sumido te niega el valor para decirle lo que tanto tiempo llevas planeado y nunca te atreves... las nubes se alejaron esta vez para dejar un cielo tan poblado de estrellas que es imposible evitar mirarlo y asombrase... la brisa te cuenta al oído que hoy es el día, y ese aroma volátil de rosas amarillas y claveles le dan un toque de distinción al aura que la rodea... los ruidos de las vidas que siguen como si nada estuviera por ocurrir se hacen cada vez mas lejanos, y quedas sumido al encanto de aquellos ojos que te cautivaron desde el primer día, y que hacen de los males irremediables del mundo solo una lejana
utopía... los pasos se hacen cada vez mas lentos, ya no existe vuelta atrás, la noche paraliza las sospechas y solo restan escasos metros para poder ver su rostro como lo haces cada noche en esos sueños que se vuelven cada vez mas frecuentas y encantadores... tal vez las palabras salgan solas esta vez, dejando de lado aquellas largas horas de nervioso ensayo frente al espejo, imaginando el encuentro con la mujer de tu vida... ella sigue de pie bajo el farol esperando que tu le digas todo aquello que tanto le gustaría oír, pero nadie se animo jamas a decirle... la noche sera testigo, nuevamente, de algo tan común pero encantador, y a pesar de vivirlo a diario siempre desea que la próxima noche sea mejor que esta...
utopía... los pasos se hacen cada vez mas lentos, ya no existe vuelta atrás, la noche paraliza las sospechas y solo restan escasos metros para poder ver su rostro como lo haces cada noche en esos sueños que se vuelven cada vez mas frecuentas y encantadores... tal vez las palabras salgan solas esta vez, dejando de lado aquellas largas horas de nervioso ensayo frente al espejo, imaginando el encuentro con la mujer de tu vida... ella sigue de pie bajo el farol esperando que tu le digas todo aquello que tanto le gustaría oír, pero nadie se animo jamas a decirle... la noche sera testigo, nuevamente, de algo tan común pero encantador, y a pesar de vivirlo a diario siempre desea que la próxima noche sea mejor que esta...